El antaño dejó de latir,
nuestros sueños se perdieron,
nuestro gran amor dejó de vivir
y eso que ya nos lo dijeron
Tus susurros se acabaron,
nuestros besos se marchitaron
y las miradas se cegaron
Por muchos besos que ala jarra de
no logro poder olvidarte
pero, juro, que de la piel arrancaré
todos rastros para no poder pensarte.
Todo quedó muerto,
se acabo la función
¡y pensar que yo era mas ciego que un tuerto!
pues no me hiciste mención
de lo que tu maldito corazón inexperto
amó.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
