Como dos jilgueros,
podemos bailar tangos en la luna,
pues tu ya formas parte de mi ego,
te acostaré cantando una cancion de la tuna.
Desde un primer momento te quise,
continuando, amandote,
sin estar melancólicamente triste,
y acabando, a tus pies arrodillándome,
ya que caballera ninguna
me pudo cantar la verdadera tuna
domingo, 5 de julio de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
