Ciegos ojos logran ver tu belleza,
disfrazada con una suave tela verde,
qué desdichado mundo, tan cruel,
que logra ver, lo que yo ansío.
Torno a las calles de papel,
frías, húmedas e iluminadas,
tropezando con mi imaginación,
donde los besos no se gastan.
Qué bella dama imagino,
en el desván de los sueños
tocando la vieja lira,
para yo componer versos.
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