Cuando la vida vale menos que tres duros,
cuando el pájaro cesa el canto en el árbol,
cuando se pudren los besos amargos y turbios.
Cuando no está en lo alto del cielo la luna,
cuando los suspiros valen más que las palabras,
que las miradas,
cuando dejan de haber miradas desnudas,
cuando ahogas los gritos en tu garganta.
Solo quedas tú, papel y pluma.
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