esperándote estuve,
cuando saliste tú,
mi corazón también salía.
¿Cómo explicarlo?
No se puede, eso creo,
pero con tu carta,
las veces que la leo,
me llena el corazón de esperanza.
Deseoso, soñé contigo,
soñé que no eras tú,
soñé que el cielo no era azul.
Más tarde, amanecí contigo,
el sol cambió su rumbo
y amaneció a donde mirábamos.
Ay... maldita desgracia,
recuerdo el sofá azul,
rulo sonando,
nuestra voces cantando,
y nuestros labios besando.
Así empezó todo,
recuerdo tu ultima llamada
tu último beso,
en aquella calle,
donde rocé tu espalda.
Me despido
como lo hice nuestro "climax"
con el corazón en un puño
y con angustia en mi garganta.
No miento si te digo,
que nueva musa eres,
que tus labios son mi arpa,
y tu mirada, única entre mujeres.

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