martes, 6 de diciembre de 2011

Escúchate.


Escucha  a  tu alma,
al  son  del  viento,
mezquina  como  la  mañana,
fría  como  el  hielo.

Escucha  a  tus  finos  labios,
marchitos  por  el  tiempo,
con  un  sabor  agrio
fríos  como  el  hielo.

Escucha  a tus  palabras,
que  acusan  que  miento,
con  intento  de  trampa.
¡Más  frías  que  el propio hielo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario